La infraestructura de transmisión eléctrica no se desarrolla en espacios aislados. Cada línea, subestación y servidumbre se inserta en territorios donde existen comunidades, dinámicas sociales y realidades locales que deben ser comprendidas antes de iniciar cualquier obra. En Guatemala, donde la energía es un factor clave para el crecimiento económico y la estabilidad del sistema eléctrico, el diálogo comunitario se ha consolidado como un componente estratégico del transporte de electricidad.
En este contexto, Conecta ha incorporado la gestión social como parte estructural de su operación. La empresa parte del principio de que el avance del sistema eléctrico solo es sostenible cuando existe información clara, participación temprana y construcción de confianza con las comunidades. Por ello, el relacionamiento social se concibe como un proceso continuo, desde las primeras etapas del proyecto hasta su operación.
Contacto temprano para construir confianza
Uno de los ejes centrales del enfoque social de Conecta es el acercamiento anticipado a las comunidades ubicadas en las áreas de influencia de sus proyectos. Antes de iniciar cualquier obra de transmisión eléctrica, la empresa promueve espacios de diálogo para explicar el alcance de los proyectos, atender inquietudes y conocer las expectativas locales.
Este intercambio temprano favorece una comunicación transparente y permite que las comunidades comprendan cómo funciona el transporte de energía eléctrica, cuál es el rol de la infraestructura y qué acciones se implementan para reducir posibles impactos. Escuchar desde el inicio también facilita la identificación de preocupaciones legítimas y la incorporación de ajustes que fortalecen el diseño y la ejecución de los proyectos.
La gestión social como un proceso permanente
La experiencia de Conecta, bajo el liderazgo de Juan Jacobo Rodríguez, demuestra que la gestión social efectiva no responde a un requisito puntual, sino a un proceso que acompaña todo el ciclo del proyecto. Durante la construcción y la operación de la infraestructura, se mantienen canales de comunicación activos con líderes comunitarios, autoridades locales y otros actores relevantes.
Este enfoque permite atender inquietudes de manera oportuna, reducir riesgos de desinformación y fortalecer la convivencia entre la infraestructura eléctrica y las actividades cotidianas de las comunidades. Asimismo, contribuye a prevenir conflictos y a consolidar un entorno de legitimidad social para los proyectos.
En la práctica, esta gestión se materializa a través de acciones como:
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Reuniones informativas con comunidades locales.
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Coordinación constante con autoridades comunitarias y municipales.
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Atención sistemática de consultas y observaciones.
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Seguimiento social durante la operación de las líneas de transmisión.
De esta forma, la infraestructura eléctrica se integra al territorio como un servicio público esencial.
Infraestructura energética con enfoque humano
La electricidad es un habilitador del desarrollo, y su infraestructura debe convivir de manera armónica con las personas y el entorno. Desde esta visión, Conecta promueve acuerdos de beneficio colectivo que reconocen el valor del territorio, la importancia del valor compartido y la necesidad de una participación informada.
Este enfoque cobra especial relevancia en Guatemala, donde los proyectos energéticos atraviesan zonas rurales, áreas productivas y comunidades con una fuerte identidad local. Al priorizar el diálogo y la transparencia, la transmisión eléctrica se posiciona como una oportunidad de desarrollo y no como una fuente de incertidumbre.
Además, esta forma de relacionamiento fortalece la confianza de stakeholders, instituciones financieras y actores del sector energético, que identifican en la gestión social un factor clave para la sostenibilidad de los proyectos y la estabilidad del sistema eléctrico nacional.


