El empleo informal en México vuelve a elevarse hasta el 56%

Para todos es sabido que la pandemia empujó a la economía a una severa recesión durante 2020 y parte de 2021, impulsada sobre todo por la contracción global de la demanda, la caída del turismo, la baja de los precios del petróleo, y las necesarias medidas de confinamiento que tomaron los gobiernos. 

México puso en marcha una amplia gama de medidas fiscales, financieras, y monetarias para abordar la crisis. El espacio fiscal siempre es limitado pero, dada la gravedad de la recesión, se justificaron medidas adicionales que pudieran revitalizar la recuperación, sobre todo en el tema del empleo.

De acuerdo con las cifras que destaca el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la economía mexicana, y el rubro del empleo dentro de ella, se recuperan lenta pero constantemente, si bien, ello supone que vuelven a reproducirse ciertos vicios que no son ajenos a la región.

Los datos evidencian que el empleo informal ocupa al día de hoy a 31 millones de personas, es decir, un 56% de la población empleada. El porcentaje es superior en 1.3 puntos porcentuales al de septiembre de 2020. 

La tasa de empleo informal cayó a mínimos históricos en abril del año pasado, con menos del 50% de la población ocupada dentro de este rubro. El auge del teletrabajo provocó el cierre de varios miles de puestos de venta en las calles, afectando a numerosos negocios informales.

 

El empleo informal simboliza la recuperación pero recuerda los vicios de las economías latinoamericanas

El empleo informal corre si se le compara con el empleo formal. Este último ha tenido una recuperación más lenta, con 174.000 nuevos empleos. Esta cifra sitúa el total a tan solo 18.617 puestos de trabajo del indicador de febrero de 2020. Que uno supere al otro refleja las tareas pendientes en las estructuras económicas latinoamericanas. 

Muchos de esos negocios pequeños enmarcados en la informalidad son emprendimientos, pero adolecen de todos los elementos para calificarlos de esa manera, ya que generan ingresos pero no tributan, y muchos de ellos no llenan los requisitos legales para operar.

Aunque puede existir pobreza por igual en los sectores formal e informal, investigaciones empíricas han demostrado antes que quienes trabajan en la economía informal pueden tener un mayor riesgo de pobreza que quienes trabajan en la economía formal.

El trabajo informal sigue siendo un tema ambiguo que requiere de más investigación. No obstante, es importante tener en cuenta que la economía informal no ha sido nunca históricamente el elemento capaz de catapultar a una sociedad hacia el desarrollo. Deben fortalecerse las medidas para integrar a estos sectores al PIB oficial de los países.

 

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