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El ecosistema de comercio digital en México suma un nuevo capítulo de consolidación con la compra de Jüsto por parte de OMniLabs, grupo empresarial dueño de Bankaool, que inyectará US$100 millones en el primer año para reactivar el supermercado digital.
De “caso ejemplar” de VC a cierre abrupto
En menos de seis años, Jüsto pasó de ser una de las historias favoritas del venture capital mexicano a convertirse en uno de sus casos más incómodos. La compañía había logrado levantar más de US$300 millones en capital, encadenando una serie Seed de US$27M en 2020, una Serie A de US$65M liderada por General Atlantic en febrero de 2021, una Serie B de US$152M en 2022 y una ronda posterior con componente de deuda estructurada por HSBC México, lo que la colocó entre las startups mexicanas más financiadas de su generación.
Ese músculo de capital permitió una expansión acelerada, pero también elevó las expectativas sobre su capacidad para traducir crecimiento en rentabilidad en un entorno de capital cada vez más selectivo. El cierre de operaciones en diciembre de 2025, con problemas financieros, operativos y estratégicos, mostró los límites de un modelo muy financiado, pero aún no plenamente maduro en generación de flujo.
OMNiLabs entra a escena
En este contexto, la entrada de OMniLabs funciona como un “segundo acto” para la marca. La firma liderada por el empresario costarricense Moisés Chaves tomará el control de Jüsto USA, el holding detrás de la operación mexicana, e integrará el supermercado digital a un ecosistema donde ya conviven Bankaool —con ambición de superapp financiera— y la distribuidora de medicamentos Marzam.
El compromiso de invertir US$100 millones en el primer año no es un simple puente de liquidez: apunta a rehacer operación, sistemas y relaciones con clientes y proveedores, sobre una base de gobierno corporativo y disciplina financiera distinta a la original. El respaldo de inversionistas como General Atlantic y FEMSA, además de la validación de HSBC, envía una señal de que los principales actores del cap table consideran que todavía hay valor por recuperar.
El reto de recomponer confianza
La transición no es solo financiera. Jüsto dejó adeudos con proveedores y más de 500 colaboradores en pausa tras el cierre, lo que convirtió su nombre en un caso de alerta dentro del ecosistema. OMniLabs ha prometido revisar uno a uno los contratos comerciales y los temas pendientes, con el objetivo de reactivar la operación de manera ordenada y restablecer la continuidad del servicio.
La tesis es clara: si se preservan los elementos que hicieron atractiva la marca —productos frescos, cercanía con productores locales y una propuesta de valor centrada en la experiencia de compra digital— y se corrigen los desbalances financieros, Jüsto puede volver a competir en un mercado donde la recordación de marca aún juega a su favor.
El caso Jüsto en el nuevo ciclo de VC mexicano
El recorrido de Jüsto coincide con la nueva etapa del venture capital en México. De acuerdo con Cuantico VP, el país se consolidó recientemente como el segundo mercado más grande de VC en Latinoamérica, pero con montos significativamente menores a los del pico de 2021 y con un énfasis creciente en rentabilidad, eficiencia operativa y estructuras financieras más sofisticadas.
Jüsto puede pasar de símbolo de los excesos del ciclo anterior de capital a caso emblemático de cómo se rescata y se profesionaliza una startup en el nuevo ciclo de VC mexicano. En adelante, el futuro de Jüsto dependerá menos de la épica de sus rondas y más de la capacidad de convertirse en un negocio disciplinado, rentable y operativo a escala.

