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Hay empresas que nacen para resolver un problema puntual y terminan encontrando una oportunidad mucho más grande: transformar la manera en que una comunidad entera hace negocios. En las ciudades intermedias de Latinoamérica, donde la digitalización avanza a un ritmo distinto al de las grandes capitales, esa oportunidad se encuentra en algo tan cotidiano como un mensaje de WhatsApp.
Desde esa realidad nació IGO, una startup colombiana que identificó las dificultades que enfrentaban los pequeños comercios para gestionar sus pedidos, ventas y domicilios sin perder la relación directa con sus clientes. La compañía, fundada alrededor de 2020 y liderada por Rubén Hincapié, CEO de IGO, evolucionó desde la idea de crear una aplicación hasta desarrollar una solución que se integra directamente en el WhatsApp de los negocios para automatizar buena parte de su operación.

Tecnología para digitalizar los comercios
IGO busca convertirse en una infraestructura tecnológica que acompañe al comercio desde que un cliente realiza un pedido hasta que recibe su compra. Su propuesta combina automatización, chatbot, gestión de pedidos y logística de última milla, con un enfoque particular en las ciudades intermedias, donde muchos negocios todavía dependen de procesos manuales para atender a sus consumidores.
A diferencia de los marketplaces tradicionales, el modelo de IGO busca que el comercio conserve la relación con sus clientes y utilice la información generada por sus operaciones para conocer mejor su negocio. Datos como el ticket promedio, los productos con mayor demanda o las zonas donde concentra sus ventas pueden convertirse en herramientas para tomar decisiones y mejorar su desempeño.
Una visión que va más allá del delivery
En entrevista con Pulso Capital, Rubén Hincapié explica cómo surgió IGO, qué problema encontraron en los pequeños comercios y por qué decidieron construir desde las ciudades intermedias en lugar de comenzar en las grandes capitales. También detalla cómo funciona IGO, cuál es su modelo de negocio, qué tipo de empresas pueden utilizarlo y cómo buscan construir un modelo escalable y rentable.
Durante la conversación, Hincapié aborda además la visión de largo plazo de IGO: expandir su infraestructura tecnológica y logística hacia nuevas ciudades y sectores, con la meta de contribuir a la digitalización de los comercios y convertirse en un actor relevante en la última milla de las ciudades intermedias de Latinoamérica.
IGO: la startup que convierte WhatsApp en el motor de digitalización de los comercios latinoamericanos
La entrevista también profundiza en el CAFI Pitch Season, reconocimiento que, según el CEO, representa para IGO un “trampolín” para acercarse a inversionistas, advisors y redes de contacto que puedan aportar no solo capital, sino también conocimiento y acompañamiento para impulsar su expansión.
Tengo entendido que IGO nació con el propósito de transformar la manera en que los pequeños comercios gestionan sus ventas y domicilios. ¿Qué problema estructural identificaron en estos negocios que las soluciones tradicionales de comercio electrónico y delivery no estaban resolviendo, y cómo esa necesidad dio origen a la propuesta de valor de IGO?
En las ciudades intermedias de Latinoamérica existe una brecha de digitalización frente a las capitales. Aunque los consumidores se sienten cómodos utilizando WhatsApp, Instagram o Facebook, todavía existe resistencia a descargar aplicaciones y realizar pagos digitales.
A partir de esta realidad, identificamos que el principal problema de los pequeños negocios, especialmente los restaurantes, no era atraer más clientes, sino organizar su operación para poder atenderlos. En muchos casos, una misma persona debía responder WhatsApp, tomar pedidos, manejar la caja, controlar las mesas, verificar pagos y coordinar los domicilios. En momentos de alta demanda, esto generaba caos, errores y pérdida de ventas.
Inicialmente pensamos en desarrollar una aplicación, pero los restaurantes nos explicaron que la mayoría de sus pedidos llegaban directamente por WhatsApp. Probamos con agentes de inteligencia artificial, pero no funcionaron como esperábamos, así que pivotamos hacia un chatbot capaz de estructurar los pedidos y ofrecer, desde WhatsApp, una experiencia similar a la de una aplicación.
Hoy, IGO permite gestionar todo el proceso: desde que el cliente realiza el pedido y efectúa el pago hasta la coordinación del domicilio. Esto reduce errores, evita confusiones en las órdenes y libera al restaurante de tareas operativas. IGO orquesta todo el proceso y conecta al negocio con una red de repartidores para completar la entrega.
A continuación, parte de la conversación:
¿Podrías explicarnos brevemente cómo funciona IGO, en qué consiste su modelo y cómo pueden utilizarlo las personas y los comercios?
A diferencia de las aplicaciones que funcionan como marketplaces, nosotros ingresamos directamente al WhatsApp del negocio. El cliente interactúa con el restaurante como si estuviera conversando con una persona, pero detrás de ese canal funciona un chatbot que recibe pedidos las 24 horas, los siete días de la semana.
El chatbot realiza las tareas que antes hacía una persona: toma el pedido y, una vez que el cliente termina la orden, notifica al restaurante. El negocio recibe la solicitud en el dispositivo o usuario que nosotros habilitamos para este proceso y acepta el pedido para que uno de nuestros repartidores, llamados Nego Riders, se acerque al establecimiento, recoja la orden y la entregue al cliente.
De esta manera, el restaurante simplifica considerablemente su operación. Lo que antes implicaba realizar alrededor de 10 pasos para gestionar un pedido, ahora puede resolverse prácticamente con uno solo.

¿Por qué decidieron construir IGO desde las ciudades intermedias, en lugar de comenzar en las grandes capitales, y qué características particulares encontraron en estos mercados y comercios que los llevaron a identificar allí una oportunidad de crecimiento?
Lo que encontramos precisamente en las ciudades intermedias es que tienen un enorme potencial de desarrollo. Hace algunos años, el Banco Interamericano de Desarrollo proyectaba que estas ciudades serían responsables de generar alrededor del 43.2% del Producto Interno Bruto durante los siguientes 10 años.
Esto también responde a un fenómeno de crecimiento de las grandes ciudades y capitales, donde la sobrepoblación y el aumento en el costo de vida están llevando a muchas personas a buscar alternativas para residir en zonas cercanas.
Por eso decidimos enfocarnos en las ciudades intermedias. La población se está trasladando hacia estos lugares por factores como la calidad de vida, los costos y la dinámica de sus mercados. Esto permite que, alrededor de ellas, se desarrollen economías propias con nuevas oportunidades para los negocios.
¿Cómo están construyendo un modelo que pueda escalar de manera rentable y qué métricas utilizan para determinar si un comercio realmente mejora su desempeño al incorporar IGO?
Sí, hay algo muy importante, Emma: nosotros entendimos que, al final, el dueño de los clientes es el propio negocio. IGO funciona como una herramienta que agrega valor y trabaja detrás del negocio. Por eso siempre te decía que nosotros jugamos dentro del WhatsApp del negocio.
Es decir, IGO está detrás de la operación, pero los clientes siguen siendo del negocio. Esto marca una diferencia importante frente a las aplicaciones de delivery que funcionan como marketplaces, porque en esos casos la plataforma termina siendo la dueña de la relación con el cliente, no el comercio.
En nuestro modelo, el negocio mantiene esa relación. IGO no solo le ayuda a conseguir más clientes, sino que también le permite organizar mejor su operación y aprovechar la información que genera a través de IGO.
Por ejemplo, el negocio puede conocer su ticket promedio, identificar qué productos se venden más, cuáles son las zonas donde concentra sus ventas y encontrar relaciones entre diferentes datos de su operación. Toda esa información se convierte en inteligencia de negocios que le permite a un pequeño comercio entender cómo está funcionando su negocio en cuestión de segundos.
Además, entendemos que IGO no es únicamente una herramienta para agregar valor, sino también una plataforma de información y análisis. Por eso nuestro modelo contempla hasta tres formas de monetización dentro de la misma operación.
Al final, la lógica es muy sencilla: si al negocio le va bien, a IGO también le va bien.
¿Qué requisitos debe cumplir una empresa para trabajar con IGO? ¿Debe completar algún proceso de evaluación o puede incorporarse a cualquier negocio que necesite la solución?
Nosotros no tenemos restricciones para que una empresa pueda acceder a nuestros servicios. Adaptamos la estrategia comercial según las necesidades de cada negocio, con planes que van aproximadamente desde los US$2 hasta los US$100.
Sin embargo, somos muy claros con nuestros clientes sobre cuál es nuestro perfil de cliente ideal. Buscamos principalmente negocios que actualmente tengan un promedio superior a 30 pedidos o transacciones.

¿Cuál es la visión de largo plazo de IGO para transformar los pequeños comercios y expandirse a nuevas ciudades y países?
Queremos ser ese aliado, esa herramienta o infraestructura tecnológica que permita gestionar una orden de principio a fin: desde que el cliente realiza el pedido hasta que lo recibe.
Nuestro objetivo es ayudar a digitalizar los negocios de las ciudades intermedias. Aunque estas ciudades están cerca de las capitales, tienen comportamientos y dinámicas comerciales diferentes. Por eso, uno de los mayores retos es acompañar a los pequeños negocios en su proceso de adopción tecnológica y demostrarles cómo estas herramientas pueden transformar su operación y generar un impacto en su entorno.
Por otro lado, queremos convertirnos en líderes en el segmento de última milla. Esto significa desarrollar operaciones en ciudades intermedias que permitan a los negocios optimizar sus procesos. Sin embargo, nuestra visión va más allá de los restaurantes. Estamos explorando otros escenarios, como utilizar esta misma infraestructura para desarrollar soluciones de movilidad y logística que puedan atender a distintos sectores.
Al final, nuestra visión es contribuir a la digitalización de las ciudades intermedias de Latinoamérica. Tenemos planes ambiciosos para llegar a nuevas ciudades durante el próximo año y creemos que vamos avanzando en la dirección correcta. Esa visión es la que guía al equipo de IGO.
¿Qué impacto tiene para IGO haber ganado el CAFI Pitch Season y cómo contribuye este reconocimiento a sus planes de crecimiento y expansión?
Yo lo resumiría de la siguiente manera: para nosotros, CAFI representa un trampolín, porque nos permite acercarnos a personas que ya han logrado hacer lo que nosotros queremos construir. Esto demuestra que, desde una ciudad pequeña de Latinoamérica que en ocasiones puede estar desatendida, también podemos convertirnos en un foco de desarrollo y entender mejor el comportamiento de las ciudades intermedias.
En ese sentido, participar en esta ronda de inversión, Emma, significa para nosotros entender que el capital que buscamos no es únicamente un recurso económico, sino también capital inteligente: relaciones, advisors y acompañamiento que nos ayuden a fortalecer la visión del equipo y avanzar en nuestro objetivo de digitalizar las ciudades intermedias de Latinoamérica.
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