Apple y la realidad virtual: definiendo una categoría

La semana pasada, Apple reunió a un grupo de sus cien principales directivos – el llamado Top 100 – en un salón en su sede, para enseñarles un producto, un visor de lo que se ha dado en llamar mixed reality, un híbrido entre la realidad virtual y la realidad aumentada que fue registrado como patente en marzo de 2021, y que podría convertirse en la próxima categoría a desarrollar por la compañía. Con una enorme diferencia con respecto a otras anteriores: los productos de Apple, habitualmente, suelen dirigirse a una categoría en la que ya hay numerosos productos y tratan de redefinirla, de reinventarla diciéndole al usuario cómo debería de ser, mientras que en este caso, hablamos de definirla prácticamente desde cero.

Hasta el momento, los avances en la categoría han sido pocos y muy poco destacados. Incluso la propia categoría resulta enormemente difusa: en realidad virtual, hablamos sobre todo de dispositivos para videojuegos y, recientemente, para pasearse por mundos virtuales, con Meta como la compañía más destacada pero que, en la práctica, ha vendido tan solo unos veinte millones de sus dispositivos desde 2020, una minucia en términos de adopción, y recientemente ha rebajado agresivamente sus precios desde los $1,500 hasta los $1,000 debido a sus bajos resultados de ventas. En realidad aumentada, Microsoft parece la principal compañía con HoloLens, pero de nuevo, más allá de su contrato con el ejército de los Estados Unidos, ni ha vendido grandes cantidades de ellas con su precio de alrededor de $3,000, ni parece que haya logrado situarse como estándar que define nada.

El producto de Apple, que está generando numerosas dudas entre sus propios directivos, parece definirse como una especie de gafas de esquí de fibra de carbono con dos pantallas 4K, conectadas a un pack de baterías que el usuario llevaría situado en el cinturón, y que se integrarían con otros dispositivos como el iPhone o un Mac en lo que la compañía define como «continuidad multidispositivo para uso con sistemas de realidad extendida». El usuario podría manejar un botón giratorio que le permitiría intensificar o reducir la mezcla entre las imágenes que recibe y la realidad que tiene a su alrededor. El dispositivo no se podría utilizar sobre unas gafas, lo que llevaría a Apple a ofrecer cristales graduados para el mismo.

Entender cómo Apple pretende situar un dispositivo así con un precio en torno a los $3,000 como algo de uso razonablemente masivo o generalizado parece complicado, aunque es más que posible que haya aún muchos detalles de su funcionamiento que se nos escapen: originalmente, hace unos cinco años y con Jony Ive aún en la compañía, la idea era poder ofrecer un feed de las cámaras del dispositivo a otra persona, en modo retransmisión o, como lo llama la compañía, «copresencia», compartir un espacio real o virtual con alguien que está en otro sitio, pero con otras posibilidades asociadas, como transferir imágenes desde o hacia otros dispositivos, a modo de mezcla entre la realidad y lo digital. Aparentemente, Tim Cook lo tiene extraordinariamente claro, hasta el punto de referirse a ello el año pasado como:

… en un futuro cercano, «nos preguntaremos cómo vivíamos nuestra vida sin la realidad aumentada, al igual que hoy nos preguntamos: ¿cómo creció la gente como yo sin Internet?»

Para muchos directivos escépticos de la compañía, la duda está en si el dispositivo no es «una solución en busca de un problema»: en lugar de ofrecer un beneficio claro, como el poner toda tu colección de música, o un ordenador, en tu bolsillo, esta propuesta parece destinada a un uso que, por el momento, no está en absoluto claro ni definido. De hecho, los planes apuntarían a ventas de en torno al medio millón de dispositivos en un primer año, unas expectativas sumamente modestas, con la idea de que esa categoría de producto se vaya consolidando progresivamente. Algo muy distinto a lo que suele ser el comportamiento habitual de Apple, que tiende generalmente a redefinir categorías que estaban ya previamente definidas (pero de manera, según la compañía, «poco satisfactoria»).

Los planes, parece ser, serían llevar a cabo la producción con el objetivo de desvelar el producto en torno a junio. Desde hace mucho tiempo, se ha especulado con que la realidad virtual sería la próxima categoría que Apple pretendiese atacar. Parece que el momento se acerca. ¿Para qué pretenderá Apple que sirva un producto de este tipo? ¿Qué idea tiene la compañía sobre cómo integraremos eso en nuestras vidas?

Publicado en enriquedans.com (27.03.2023)

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