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En Miranda, Cauca, se encuentra el mayor ingenio azucarero de Colombia: Incauca, una compañía que ha redefinido su modelo de negocio apostando por la energía sostenible. Bajo el liderazgo de Roberto Klinger, presidente desde hace tres años, la empresa ha evolucionado de ser un referente en azúcar a convertirse en un actor clave en la generación de energía limpia a partir del bagazo de caña.

Su transformación combina innovación tecnológica, sostenibilidad ambiental y compromiso social. En 2024, Incauca molió 3,20 millones de toneladas de caña y produjo 5,17 millones de quintales de azúcar, además de generar 337.993 megavatios hora de energía, consolidando un modelo de diversificación que impulsa el desarrollo del Cauca y fortalece la economía regional.
Innovación y energía sostenible a partir de la caña
El cambio estructural de Incauca se materializó con la inauguración de la planta cogeneradora más grande del país, puesta en marcha en 2023 con una inversión de $230.000 millones. A partir del bagazo, subproducto de la caña, se produce vapor que alimenta turbogeneradores capaces de generar 120 megavatios de energía. Esta potencia abastece el consumo interno y permite vender excedentes al sistema eléctrico nacional.
El enfoque energético de la compañía incluye proyectos en biogás, hidrógeno, bioplásticos y alcohol para movilidad, reafirmando su visión de ser más que un ingenio azucarero. “Con la caña se puede hacer casi todo lo del petróleo”, señaló Klinger. Este modelo representa una transición hacia la bioenergía, un sector estratégico para Colombia que impulsa la economía circular y reduce la dependencia de fuentes fósiles.

Modernización agrícola y sostenibilidad social
En el campo, Incauca ha logrado mecanizar el 100% de su cosecha, un avance significativo en una región de alta pluviosidad. Es el tercer ingenio en Colombia con esta capacidad, según José Leudín Giraldo, director de Cosecha. Además, la empresa es la única con dos molinos, capaces de procesar 20.000 toneladas de caña por día, lo que permite producir azúcar orgánica y convencional.
Su transformación también abarca el ámbito social. A través del programa “Mujeres cosechando futuro”, sesenta mujeres han sido capacitadas para operar maquinaria agrícola, generando nuevas oportunidades laborales. Iniciativas como Incauca Fútbol Club, con 1.500 niños beneficiados en 14 sedes, y el trabajo con comunidades negras e indígenas consolidan su papel como motor de desarrollo local.
Datos destacados:
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75% de la caña proviene de proveedores externos.
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66% de las compras se realiza en Miranda.
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70% de los ingresos municipales proviene de la empresa.

Retos y perspectivas de la energía sostenible
La reducción de la sacarosa por efectos climáticos, los impuestos a bebidas y la competencia global son desafíos constantes. No obstante, la empresa mantiene su compromiso con la eficiencia y la sostenibilidad. En 2024, facturó $1,19 billones, con el 80% de las ventas en el mercado interno.
A nivel internacional, enfrenta a potencias como Brasil, que produce 45 millones de toneladas de azúcar, frente a los 2,3 millones de Colombia. Sin embargo, Incauca ha fortalecido su presencia en mercados como Estados Unidos y Chile, con exportaciones que crecieron 8%. La confianza con las comunidades y la innovación energética se mantienen como ejes estratégicos.
La energía del futuro en el corazón del Cauca
Incauca se consolida como un referente nacional en sostenibilidad industrial. Su evolución de productor de azúcar a potencia energética representa una transición estratégica hacia un modelo más diversificado y responsable. Con liderazgo, tecnología y compromiso social, la empresa reafirma su propósito: ser “la energía de los colombianos”. Su apuesta por la caña como fuente de energía limpia y su impacto en el desarrollo regional demuestran que la sostenibilidad puede ser el motor de una nueva era para la agroindustria del país.
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