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La fusión entre Viva y Volaris avanza hacia su etapa definitiva y ahora solo permanece pendiente la autorización de la Comisión Nacional Antimonopolio en México. La operación contempla crear una sociedad controladora que integrará a ambas aerolíneas, aunque cada marca conservará sus operaciones, certificados de operación aérea y estructura comercial independiente.
El proceso ya superó revisiones regulatorias en Estados Unidos y Colombia, mientras Volaris realizó el 3 de septiembre una asamblea extraordinaria para aprobar modificaciones estatutarias relacionadas con la integración. La resolución mexicana se mantiene bajo confidencialidad y se prevé que sea conocida antes de finalizar 2026.

Viva y Volaris avanzan hacia una nueva estructura
El proyecto contempla que Volaris permanezca como sociedad fusionante y que Grupo Viva Aerobús sea la entidad fusionada. Bajo este esquema, los activos, derechos, contratos, permisos y concesiones de Viva serían transferidos a Volaris una vez concretada la operación.
En la asamblea de septiembre, los accionistas aprobaron reformas a los estatutos sociales para adecuarlos a los requerimientos de la Dirección General de Inversión Extranjera de la Secretaría de Economía, dentro del proceso de fusión.
También fue ratificado Roberto Alcántara, actual presidente de Viva, como presidente del Consejo de Administración de la sociedad resultante, por un periodo de tres años desde la celebración del convenio correspondiente.
¿Qué plantea la fusión de Viva y Volaris?
La propuesta busca combinar las estructuras corporativas mientras se mantienen independientes las operaciones frente a los pasajeros. Desde el sitio oficial creado para explicar la transacción, ambas compañías señalan:
“Volaris y Viva continuarán operando como aerolíneas independientes bajo una estructura de sociedad controladora, manteniendo sus operaciones actuales, certificados de operación aérea independientes y marcas distintivas”.
La estructura planteada contempla varios elementos:
- Las marcas Viva y Volaris permanecerán diferenciadas.
- Cada aerolínea conservará su certificado de operación aérea.
- Las operaciones actuales continuarán bajo sus respectivas compañías.
- La sociedad controladora permitirá centralizar determinadas funciones corporativas.
- Se busca aprovechar economías de escala y ampliar la conectividad.
Enrique Beltranena, presidente y director general de Volaris, explicó que la formación del grupo representa una oportunidad para ampliar los viajes de bajo costo mediante economías de escala y una mayor capacidad de distribución.
Por su parte, Juan Carlos Zuazua, director general de Viva, señaló que la intención es ofrecer tarifas ultrabajas y más viajes punto a punto hacia ciudades mexicanas y destinos internacionales, manteniendo el enfoque de costos de la compañía.

El mercado aéreo mexicano espera el último veredicto
La operación adquiere mayor relevancia por la participación conjunta que ambas aerolíneas mantienen en México. Entre enero y julio, Viva y Volaris concentraron alrededor de 75% del mercado nacional, según la información citada por El Economista.
Ese nivel de participación explica por qué la revisión de la Comisión Nacional Antimonopolio representa el principal punto pendiente. La autoridad deberá determinar si la operación cumple las condiciones de competencia previstas para el mercado mexicano.
Mientras tanto, los avances internacionales redujeron parte de las condiciones regulatorias que acompañaban la transacción. En Estados Unidos, la Comisión Federal de Comercio permitió avanzar con las operaciones relacionadas con la adquisición de Autobuses de la Piedad por parte de la matriz de Volaris.
La decisión que definirá el siguiente vuelo
El siguiente capítulo dependerá de la resolución mexicana. Más que representar únicamente un trámite corporativo, el dictamen establecerá bajo qué condiciones podría operar una estructura que reuniría a dos de las principales aerolíneas de bajo costo del país.
Si recibe autorización, el modelo conservará dos marcas frente al pasajero, pero concentrará la dirección corporativa bajo una misma sociedad. Esa combinación podría facilitar economías de escala y expansión, mientras el regulador deberá equilibrar esos objetivos con las condiciones competitivas del mercado.
La expectativa, por ahora, está puesta en una decisión que puede marcar el rumbo de la aviación de bajo costo en México durante los próximos años.
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