Para muchas empresas, descarbonizar su operación parece un desafío interno: cambiar luminarias, optimizar energía o renovar vehículos. Sin embargo, en logística farmacéutica el impacto real suele estar más disperso. Está en los proveedores, en el transporte, en los empaques, en la gestión de inventarios y en cada decisión que conecta a un medicamento con su destino final.
Por eso, hablar de Alcance 3, es decir, las emisiones indirectas que se generan fuera de la empresa pero dentro de su cadena de valor (como proveedores, transporte y distribución), es una conversación sobre confianza. Para bancos internacionales, inversionistas, organismos ambientales y aliados comerciales, una cadena de suministro sostenible demuestra que la empresa no solo controla lo que ocurre dentro de sus instalaciones, sino también la forma en que gestiona sus relaciones operativas.
En Guatemala, Agencias J.I. Cohen, fundada por Jack Irving Cohen y liderada por Alberto Cohen Mory, permite observar cómo una compañía de distribución farmacéutica puede integrar sostenibilidad, trazabilidad y cumplimiento dentro de una misma lógica empresarial.
¿Por qué el Alcance 3 es el verdadero reto de la descarbonización?
El primer obstáculo para cualquier empresa B2B es aceptar que parte importante de su huella no está completamente bajo su control directo. El GHG Protocol define el Alcance 3 como las emisiones indirectas que ocurren a lo largo de la cadena de valor, desde bienes y servicios comprados hasta transporte, distribución y uso de productos.
Esto obliga a mirar más allá de la operación propia. Una empresa puede reducir su consumo eléctrico, pero si sus proveedores no entregan información, si la logística externa no se mide o si los procesos de compra no incorporan criterios ambientales, la descarbonización queda incompleta.
En el caso de Agencias J.I. Cohen, la sostenibilidad aparece como parte de una visión corporativa que busca generar valor para clientes, proveedores, colaboradores, accionistas y país. Además, sus pilares incluyen gobernanza, medio ambiente, prácticas justas de operación, consumidores y relación con comunidades. Esa estructura permite abordar el Alcance 3 desde una base más sólida: procesos, cumplimiento y relaciones de largo plazo.
¿Cómo se empieza a integrar a proveedores en una cadena sostenible?
El dolor más común es la falta de datos. Muchas empresas quieren medir su cadena de suministro, pero no saben por dónde comenzar ni cómo pedir información a sus proveedores sin convertir el proceso en una carga burocrática.
La respuesta práctica es avanzar por niveles. Primero, identificar proveedores críticos. Luego, solicitar información básica sobre energía, transporte, empaques y cumplimiento ambiental. Después, incorporar criterios sostenibles en compras, contratos y evaluaciones periódicas. La Science Based Targets initiative recomienda que las compañías con emisiones relevantes de Alcance 3 establezcan metas de participación de proveedores o reducción que cubran una parte significativa de esas emisiones.
En una industria como la farmacéutica, esta integración debe equilibrar sostenibilidad con seguridad sanitaria. Agencias J.I. Cohen trabaja con productos que requieren almacenamiento especializado, control de temperatura, trazabilidad y cumplimiento regulatorio. Por eso, su modelo no puede sacrificar calidad por eficiencia ambiental. Debe unir ambas cosas.
¿Qué puede aprender Centroamérica de este modelo?
La descarbonización avanza cuando se integra en compras, almacenamiento, transporte, tecnología y relación con proveedores. El World Economic Forum ha señalado que atender las emisiones de Alcance 3 es fundamental para que los compromisos climáticos corporativos sean creíbles, especialmente porque muchas emisiones ocurren fuera de la operación directa.
El modelo de Agencias J.I. Cohen muestra una ruta posible para Centroamérica: empezar por la eficiencia operativa, fortalecer la trazabilidad, incorporar tecnología, trabajar con proveedores y usar el cumplimiento como base para reportar mejor.
Su plan de un nuevo centro de distribución también apunta en esa dirección, al incorporar robótica avanzada para agilizar despachos, mejorar precisión y aumentar la eficiencia en el mismo tiempo operativo. En una cadena farmacéutica, esto significa menos errores, mejor disponibilidad y una operación más preparada para responder a clientes, autoridades y mercados que ya no separan competitividad de sostenibilidad.
La cadena de suministro sostenible no se construye de un día para otro. Pero cuando una empresa convierte sus procesos en datos, sus proveedores en aliados y su logística en una plataforma medible, la descarbonización deja de ser una promesa y empieza a convertirse en modelo.
