En el barrio de Vitacura en Santiago Chile abrió Casa Mo Kitchen Coffee, una cafetería bistró de cocina abierta creada por Catalina Taricco y Valentina Saltarini, dos emprendedoras que transformaron su pasión por la gastronomía, el servicio y los espacios con identidad en una propuesta pensada para acompañar todos los momentos del día.
Su historia comienza en 2022, durante una primera cita en un restaurante que prometía mucho más de lo que finalmente entregó. Sin embargo, esa experiencia fue suficiente para revelar una conexión clave: más que hablar de sus vidas, pasaron la noche analizando platos, servicio y detalles. Ahí descubrieron una obsesión compartida por la buena mesa y la hospitalidad bien ejecutada.

Desde entonces, recorrer restaurantes y cafeterías se convirtió en un lenguaje común. Viajes, pruebas, observación y memoria: cada lugar aportaba ideas, aprendizajes y sensaciones que, con el tiempo, comenzaron a tomar forma. Como una colección de referencias, fueron construyendo una visión.
Durante años exploraron distintos proyectos. Taricco, con experiencia en marketing y capital de riesgo, y Saltarini, con más de quince años en la industria gastronómica, evaluaron múltiples caminos. Pero había una idea que persistía: crear su propio espacio.
La oportunidad apareció en Vitacura, en un local discreto, lejos de los ejes principales. No era grande ni evidente, pero tenía carácter. Un formato íntimo que conectaba con la visión que ambas venían construyendo. El contexto no era ideal. Ambas acababan de convertirse en madres y enfrentaban agendas exigentes. Aun así, decidieron avanzar.
“Muchas veces uno espera el momento perfecto para emprender. Nosotras entendimos que probablemente nunca iba a llegar. Era ahora o nunca. No era el momento perfecto; era el momento valiente”, recuerda Taricco.

Así nació Casa Mo Kitchen Coffee.
Más que una cafetería tradicional, Casa Mo se define como una “Kitchen Coffee”: un espacio donde la cocina es protagonista y está abierta al público. La propuesta busca trasladar al ámbito comercial la energía del lugar donde, para ellas, ocurre lo esencial: la cocina.
“En una casa, la cocina es donde todo pasa. Donde se conversa, se comparte y se construyen momentos. Queríamos replicar esa sensación en un espacio abierto”, explica Saltarini.
La propuesta gastronómica responde a esa lógica: cocina de casa contemporánea, basada en preparaciones reconocibles, ingredientes reales y ejecución cuidada. No busca sofisticar desde la complejidad, sino elevar lo cotidiano.
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La carta incluye desayunos, brunch, almuerzos, sandwiches, dulces y café de especialidad, pensados para integrarse en la rutina diaria: antes de trabajar, entre reuniones, en encuentros informales o pausas personales.
“Queremos que la gente venga a comer bien, pero sobre todo que se vaya mejor de lo que llegó. Ese es el objetivo”, señala Taricco.
En un mercado donde muchas cafeterías priorizan lo visual, Casa Mo apuesta por una experiencia distinta: cercana, cálida y auténtica. Un espacio con diseño, pero sin perder humanidad; con propuesta gastronómica, pero sin pretensión.

La marca sintetiza su propósito en dos ideas: “Colecciona momentos” y “La cocina a la que siempre quieres volver”. Más que una promesa, es una declaración sobre lo que buscan construir: un lugar donde la experiencia trascienda el plato.
Para sus fundadoras, lo memorable no está solo en la comida, sino en todo lo que la rodea: la conversación, el ambiente, la atención y esa sensación difícil de definir, pero fácil de recordar.
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