Biotecnología agrícola, captura de carbono, materiales críticos recuperados de aguas residuales, infraestructura orbital. A primera vista, el portafolio que construye Fernando Lelo de Larrea a través de Rumbo Ventures parece disperso. No lo es. Cada apuesta ocupa el mismo punto exacto del ciclo de vida industrial —aquel donde la tecnología ya está probada pero el capital tradicional todavía no sabe cómo financiarla— y juntas dibujan un mapa de dónde se está reconstruyendo la economía industrial.
Rumbo, fundada por Lelo de Larrea, sostiene una tesis que ordena todas sus inversiones: el freno a la descarbonización industrial ya no es la tecnología, sino cómo se financia. «La mayor limitación ya no es tecnológica. Es de arquitectura de capital«, es la idea que repite la firma. El capital de riesgo no alcanza para llevar una tecnología hasta su primer activo comercial; la financiación de infraestructura llega demasiado tarde; los balances corporativos resuelven otros problemas. La pieza que falta es la arquitectura que los conecte.

Esa tesis se probó primero con capital propio. Antes de estructurar su fondo institucional, Lelo de Larrea invirtió como ángel en unas 20 compañías de tecnología profunda climática repartidas en 12 países —almacenamiento térmico, materiales avanzados, eliminación de carbono, inteligencia artificial industrial y tecnologías de red—, construyendo la fluidez técnica que después ordenaría los vehículos institucionales de la firma.
De ese recorrido nació el Fondo I, domiciliado en Luxemburgo bajo el nombre de Corbites, con 16 inversiones en tecnología profunda de descarbonización industrial, enfocado en el sur de Europa y, más recientemente, América Latina. En paralelo, Rumbo reporta más de 1 GW bajo arquitectura de capital a lo largo de sus mandatos activos —la métrica que mejor captura el alcance real de su trabajo, más allá del número de participadas.
El portafolio, leído por dominios, funciona como un atlas de la transición industrial, según Fernando Lelo de Larrea:
En biotecnología aplicada, Biocentis lleva la ingeniería biológica a problemas industriales y agrícolas. En infraestructura de frontera, Orbital Paradigm apuesta por sistemas orbitales. En carbono, Parallel Carbon trabaja en eliminación. Y en materiales críticos, Circular Materials —participada del Fondo I— desarrolla tecnología patentada para recuperar materias primas críticas a partir de aguas residuales, cerrando el circuito de una cadena de suministro que Europanecesita desesperadamente asegurar.
El patrón no es temático, es estructural. Ninguna de estas compañías encaja limpiamente en el venture climático tradicional ni en la infraestructura: todas están en el punto ciego donde el riesgo tecnológico ya se resolvió pero el de ejecución industrial todavía no. Es precisamente ahí donde Rumbo y su fundador Fernando Lelo diseñan la vía de financiación completa —integrando capital de riesgo, financiación de proyectos, deuda estructurada y acuerdos de compra en una sola estructura coherente— y participa en los beneficios económicos del resultado.

La lectura de mercado respalda la apuesta. Datos recientes del sector muestran que la proporción de capital climático destinado a fases iniciales ha caído a mínimos de la década, mientras la actividad se concentra en rondas mayores y etapas más tardías —justo el hueco que Rumbo ocupa. Y hay señales de que instituciones ajenas al venture tradicional están entrando directamente al capital riesgo climático, porque el venture clásico no cubre el recorrido completo hasta el activo industrial.
Según los comentarios de Fernando Lelo: «La gente ve un portafolio disperso. Yo veo una sola apuesta repetida: tecnologías que ya funcionan, varadas en el mismo punto ciego entre el venture y la infraestructura. No invierto en sectores — invierto en ese punto exacto del ciclo, donde la arquitectura de capital decide quién escala y quién se queda en PowerPoint«.
Para Lelo de Larrea, la dispersión aparente del portafolio es la prueba de la tesis, no su contradicción. «La transición energética no se verá limitada por la innovación. Se verá limitada por cómo la financiemos«. El portafolio es el mapa de dónde está apostando a que esa financiación se diseñe a tiempo.
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