La innovación, las tendencias y los tiempos

El Financial Times publica un artículo en el que previene del problema que van a tener las compañías tecnológicas que pretenden que nos lancemos a ese escenario aún prácticamente hipotético al que denominan metaverso, cuando se encuentren con que el ancho de banda al que tiene acceso buena parte de la población es claramente insuficiente para utilizar con un mínimo de calidad escenarios virtuales tridimensionales por los que nuestros avatares se desplacen con muy poca latencia.

Claramente, el artículo peca de una cuestión: tratar de anticipar los tiempos asignados a las tendencias tecnológicas. Cuando alguien afirma que el futuro está en el metaverso, está, en primer lugar, simplemente madurando un término, proponiéndolo como tal, y fundamentalmente, ubicándolo en el escenario. Eso, además de un simple y primario lavado de imagen, es lo que pretende Facebook cuando cambia su nombre a Meta.

A todas luces, pretender que una entelequia como el metaverso se lance así, de la noche a la mañana, y adquiera suficiente tracción como para considerarlo una tendencia tecnológica es completamente absurdo, y en ese sentido, la disponibilidad de ancho de banda suficiente como para plantearlo es tan solo una de las limitaciones existentes. Además, están otros factores tecnológicos como el despliegue de dispositivos que puedan ser utilizados como visores, o incluso factores de demanda, como el tipo de usos al que destinaremos ese metaverso, o psicológicos, como el nivel de dedicación o de criticidad que una persona está dispuesta a adscribirle a esos usos. Metaversos, de hecho, ya los hay, pero bastante limitados a usos recreacionales: al gaming como tal, o incluso, a algún tipo de usos sociales incipientes.

¿Qué ocurre cuando la propuesta de valor madura? Simplemente, que aquellos que se incorporan a ella porque la encuentran interesante incrementan su inclinación a adquirir el ancho de banda o los dispositivos que les hacen falta para ello. En ese orden. Pretender que «el metaverso tiene un problema porque no hay ancho de banda suficiente» es plantear una limitación como si estuviese escrita en piedra y no pudiese, de ninguna manera, soslayarse.

Lo mismo ocurre con la llamada Web 3.0 (y sigo odiando la terminología en forma de números de versiones para referirnos a una tendencia). ¿Una web rediseñada en la que todas las transacciones quedan almacenadas en una cadena de bloques, todos los clics u operaciones con trascendencia contractual de algún tipo se convierten de alguna manera en smart contracts, y todos los activos con algo de valor pasan a ser NFTs? No suena mal. Pero obviamente, no va a ocurrir mañana ni pasado mañana, entre otras cosas, porque sería imposible plantear esas cadenas de bloques infinitas y omnipresentes capaces de almacenarlo todo – y más considerando la eficiencia media del sistema como tal – y porque todavía hay buena parte de usuarios que carecen de la más mínima noción ya no de la tecnología, sino incluso de la terminología, y que sienten calambres cerebrales cuando escuchan esos conceptos.

¿Quiere eso decir que la Web 3.0 es basura o que estamos hablando simplemente de marketing? ¿O que tengamos que lanzarnos a discusiones sobre su control? Probablemente no, aunque no dejen de ser conversaciones interesantes, que contribuyen a dar forma al fenómeno y a entender o asentar sus bases fundamentales, su futura fisonomía. En la práctica, lo que importa es la dirección de la tendencia y lo que trae consigo: una web completamente descentralizada, en la que las cosas dejan de suceder «porque me lo han dicho», y pasan a suceder «porque está en un contrato y no puede ser de otra manera».

En innovación, las ideas son importantes, pero más importante es entender sus horizontes temporales. ¿Metaverso? Bajo determinados condicionantes, no parece una mala idea, siempre que sea abierto, que no esté dominado por una sola compañía, que no sea una galería por la que moverse en la que la finalidad sea que veamos anuncios, y que esté razonablemente gestionada de manera que no sea un maldito panóptico. Pero como tendencia, la idea de mundos tridimensionales en los que hacer muchas cosas que hoy hacemos, no tiene por qué ser una mala idea.

A partir de ahí, la diferencia está en lo que hacemos con las limitaciones: unos dicen simplemente «no puede ser y además es imposible», y otros se plantean eso de «ya cruzaremos ese puente cuando lleguemos a ese río».

Publicado en:enriquedans.com (24.01.2022)

Síguenos

Recientes

Visa y República Dominicana se unen para llevar el turismo del Caribe a la era de los datos

República Dominicana incorporará datos de Visa al análisis turístico para conocer mejor los flujos de viajeros, sus patrones de gasto y las tendencias de...

50X levanta US$550 mil para desplegar baterías y aliviar la presión sobre la red eléctrica en Chile

La creciente demanda de electricidad está llevando a buscar nuevas formas de aprovechar la infraestructura disponible. En Chile, 50X desarrolla un modelo basado en...

¿Cómo se compra o vende una empresa? El proceso de M&A con Sunbelt Central America

Comprar o vender una empresa implica mucho más que acordar un precio. La operación debe conectar el objetivo del negocio con una valoración, una...

Así es el portafolio con el que Fernando Lelo de Larrea está mapeando la próxima economía industrial

Biotecnología agrícola, captura de carbono, materiales críticos recuperados de aguas residuales, infraestructura orbital. A primera vista, el portafolio que construye Fernando Lelo de Larrea...

Populares

Atera Energy invertirá US$350 millones en México para acelerar la generación solar industrial

Atera Energy inició operaciones en México con una inversión mínima de US$350 millones prevista hacia 2030, con la mira puesta en la industria manufacturera...

Visa y República Dominicana se unen para llevar el turismo del Caribe a la era de los datos

República Dominicana incorporará datos de Visa al análisis turístico para conocer mejor los flujos de viajeros, sus patrones de gasto y las tendencias de...

¿Cómo se compra o vende una empresa? El proceso de M&A con Sunbelt Central America

Comprar o vender una empresa implica mucho más que acordar un precio. La operación debe conectar el objetivo del negocio con una valoración, una...

Así es el portafolio con el que Fernando Lelo de Larrea está mapeando la próxima economía industrial

Biotecnología agrícola, captura de carbono, materiales críticos recuperados de aguas residuales, infraestructura orbital. A primera vista, el portafolio que construye Fernando Lelo de Larrea...

Edificios sostenibles: diseñar hoy para las ciudades del futuro

Cada edificio comienza a transformar la ciudad mucho antes de abrir sus puertas. Lo hace cuando se decide su orientación, la distribución de los...

Eventos

También te puede interesar...

Edificios sostenibles: diseñar hoy para las ciudades del futuro

Cada edificio comienza a transformar la ciudad mucho antes de abrir sus puertas. Lo hace cuando se decide su orientación, la distribución de los...

El alejamiento de las ideas de Drucker

Peter Drucker sostenía que el propósito de una empresa es servir al cliente. Y resulta que a las organizaciones que se concentran en ello...

El tiempo que se tarda en corregir un error

Hay decisiones de adopción tecnológica que cuesta rectificar, y que sólo terminas rectificando cuando ya has causado un montón de molestias e inconvenientes completamente...

Tu mejor cliente podría no ser humano, ¿estás preparado?

Por años la conversación sobre comercio electrónico giró alrededor del objetivo relativamente simple de eliminar la fricción. Las empresas aprendieron a medir con gran...