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La plataforma Rappi vuelve a ser protagonista en el ámbito regulatorio tras una nueva decisión de la Superintendencia de Industria y Comercio. Una multa superior a los 4.003 millones de pesos fue impuesta luego de que se identificaran fallas reiteradas en la prestación del servicio y en la protección al consumidor. La medida no surge de un hecho aislado, sino de un historial reciente que evidencia reincidencia en prácticas observadas previamente. La decisión fue sustentada tras dos investigaciones independientes que permitieron consolidar hallazgos sobre la operación de la aplicación y su relación con los usuarios.

Fallas en el servicio y atención al usuario
Durante las investigaciones, se documentaron múltiples inconsistencias en la experiencia del consumidor dentro de la plataforma digital. Fueron evidenciados problemas en la entrega de productos, incluyendo artículos en mal estado, incompletos o equivocados.
También se determinó que el sistema de atención no respondió adecuadamente a las solicitudes de los usuarios. Las peticiones, quejas y reclamos no fueron gestionados con eficacia, lo que limitó la resolución oportuna de los casos reportados.
Además, se identificaron barreras en la comunicación directa con asesores humanos. El uso predominante de asistentes automatizados generó demoras, respuestas insuficientes y dificultades para dar seguimiento a los requerimientos planteados por los clientes.

Rappi y las prácticas que motivaron la sanción
La sanción impuesta a Rappi se fundamenta en diversas conductas que, en conjunto, afectaron la confianza del consumidor. Entre los hallazgos más relevantes se destacan:
- Cobros realizados en membresías sin autorización previa del usuario.
- Incumplimientos en la entrega de productos adquiridos.
- Publicidad del servicio “Turbo” con tiempos de entrega no cumplidos.
- Omisión de información clave en promociones y ofertas.
- Falta de precios por unidad de medida en productos.
A estos elementos se sumó la identificación de cláusulas contractuales consideradas abusivas. Estas disposiciones limitaron derechos como la garantía legal y el retracto, generando un desequilibrio en la relación con los usuarios.
La reincidencia fue considerada un factor determinante. En los últimos cinco años, la compañía ya había sido sancionada en varias ocasiones, lo que reforzó la decisión adoptada por la autoridad.

Transparencia, condiciones y control regulatorio
Otro punto relevante dentro del proceso estuvo relacionado con la información ofrecida al público. Se concluyó que ciertos datos esenciales no fueron presentados de manera clara, afectando la toma de decisiones de compra.
Las promociones difundidas carecieron, en algunos casos, de condiciones completas como vigencia o disponibilidad. Esto fue interpretado como una limitación para que los consumidores evaluaran adecuadamente las ofertas dentro de la aplicación.
Asimismo, el sistema interno no permitió hacer seguimiento efectivo a las solicitudes. Esta limitación obligó a los usuarios a utilizar canales externos, lo que redujo la trazabilidad de los procesos de atención.
Respuesta de Rappi ante la sanción
Tras conocerse la decisión, Rappi manifestó haber recibido la notificación con respeto y disposición de colaboración. Fue reiterado su compromiso con la mejora continua del servicio ofrecido a millones de usuarios.
La compañía señaló que, aunque la mayoría de sus operaciones se completan de manera satisfactoria, se reconoce la necesidad de optimizar procesos internos y fortalecer la atención al cliente.
También se informó que serán interpuestos los recursos legales correspondientes. Paralelamente, se continuará invirtiendo en tecnología y en la mejora de los canales de soporte para ofrecer respuestas más eficientes.
Un escenario de ajustes y evolución
La sanción impuesta a Rappi refleja un momento de revisión en su modelo de operación frente a los estándares del comercio electrónico. Las observaciones realizadas por la autoridad evidencian oportunidades de mejora relevantes.
En este contexto, el proceso abre la puerta a ajustes estructurales que podrían fortalecer la relación con los usuarios. La evolución del servicio será clave para consolidar confianza y responder a las exigencias regulatorias actuales.
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