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Grupo Herdez decidió mover una pieza grande en el tablero. La compañía mexicana de alimentos cerró la venta de 25% de McCormick de México a su socio histórico, McCormick & Company, en una operación de 750 millones de dólares que cambia la foto, pero no rompe la sociedad. Tras el ajuste, Herdez se queda con 25% de la empresa y McCormick toma una posición más dominante en el negocio mexicano de salsas, condimentos y productos de valor agregado.
De socio operador a socio inversionista

Durante décadas, los resultados de McCormick de México se integraron línea por línea en los estados financieros de Grupo Herdez. Con esta transacción, esa historia cambia: la compañía dejará de consolidar la operación y ahora reconocerá su participación bajo el rubro de “asociadas”, como corresponde a un socio minoritario que sigue en la mesa, pero ya no al volante.
Más que una simple nota contable, el movimiento libera a Herdez de parte del peso operativo de la joint venture y, al mismo tiempo, le permite cristalizar valor en efectivo sin romper la relación con su aliado global.
750 millones de razones para fortalecer el balance
El cheque de 750 millones de dólares no se queda guardado en un cajón. Grupo Herdez adelantó que utilizará los recursos para robustecer su estructura financiera y ganar flexibilidad para seguir creciendo en sus categorías clave y en nuevas oportunidades en México.
En la práctica, la empresa cambia una parte de un activo maduro —McCormick de México— por liquidez inmediata, pólvora seca para financiar expansión, innovación y posibles adquisiciones en los próximos años.
Una alianza de 78 años que se reinventa
Lejos de ser un cierre de ciclo, la compañía presentó la operación como una actualización de una alianza que lleva 78 años construyéndose entre Herdez y McCormick & Company. Héctor Hernández-Pons Torres, presidente y director general, subrayó que el trato permite capitalizar décadas de trabajo conjunto y, al mismo tiempo, mantener la relación estratégica que dio origen a una de las categorías más importantes del portafolio compartido.
En otras palabras: Herdez deja de controlar, pero no deja de creer en el negocio que ayudó a escalar.
Un giro estratégico, no una retirada

Visto en perspectiva, la venta del 25% de McCormick de México luce menos como una retirada y más como un giro estratégico: monetizar parte del valor creado, despejar el balance y concentrar energías en las próximas apuestas de crecimiento. Al final, la jugada sintetiza la lógica de fondo: ceder control operativo, ganar músculo financiero y sostener una alianza que sigue siendo clave para la historia —y el futuro— de Grupo Herdez.
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