Hace poco alguien me preguntó si la IA iba a destruir empleos en Latinoamérica. Mi respuesta lo sorprendió; la IA va a liberarnos de los empleos equivocados.
Estamos entrando en la era de la inteligencia abundante. La capacidad técnica, el análisis de datos, la gestión administrativa, todo eso está dejando de ser un recurso escaso. En los mercados desarrollados, especialmente en Estados Unidos, esa sobreabundancia ya está generando una crisis real para los trabajadores de «cuello blanco». Cuando lo que hacés deja de ser escaso, tu valor entra en crisis.
Pero desde Latinoamérica, ese mismo fenómeno se ve distinto. Yo lo veo como una oportunidad histórica.
Lo escaso manda
En una economía donde la inteligencia técnica sobra y se vuelve barata, lo que escasea y no se puede replicar pasa a valer más. Y ahí nuestra región tiene una posición que no tiene ningún otro lugar del mundo.
La agricultura, la ganadería, las materias primas, el turismo, la calidez humana. En un mundo donde el procesamiento de información lo hace una máquina por centavos, el valor real se traslada a lo tangible, lo vivencial, lo genuinamente humano. La paradoja es esta: para competir en esos sectores, primero tenemos que dejar de desperdiciar talento en tareas que la IA ya puede resolver mejor y más rápido.
Nuestra deuda histórica con la eficiencia
Apenas el 12% de los equipos financieros en el mundo se consideran totalmente digitales. En Latinoamérica esa cifra es aún más dramática.
Seguimos condenando mentes brillantes a ser digitadores de facturas, conciliadores de cuentas, burócratas del Excel. No porque no haya tecnología disponible, sino porque no tomamos la decisión de adoptarla.
Ese es el costo real; no lo que pagamos en salarios, sino lo que perdemos en visión estratégica.
La IA como liberadora, no como amenaza
Para que una empresa agrícola en Colombia, una exportadora en México o una cadena hotelera en el Caribe compitan a nivel global, no pueden tener a su mejor gente atrapada en el papeleo del siglo pasado.
La adopción de agentes de IA en tesorería y contabilidad no es un recorte de personal. Es una transferencia estratégica de recursos. Proyecciones de la industria indican que más del 60% de las empresas de la región habrán delegado esta operatividad a tecnología para 2027. Las que lleguen tarde no van a ahorrar costos; van a perder competitividad.
Desde el ecosistema tecnológico, vemos todos los días lo que ocurre cuando una empresa automatiza su back office; deja de mirar hacia adentro, hacia el desorden de sus procesos, y empieza a mirar hacia afuera. Hacia su mercado. Hacia su crecimiento.
Latinoamérica no tiene que competir por ser el centro mundial del desarrollo de IA. Tiene que ser su usuario más ágil.
Si la inteligencia es ahora un recurso abundante, usémosla para dejar de ser una región que «gestiona papeles» y pasar a ser la región que lidera desde lo humano, lo natural y lo genuinamente irreemplazable.
Por: Matías Umaschi, CEO de Payana
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