Los chismes sobre celebridades, la adivinación y las supersticiones son las formas originales las fake news, pero ahora su difusión es cada vez mayor. Es inquietante verlo en todos los ámbitos, desde la ciencia hasta los asuntos mundiales. Aquellos familiarizados con la realidad no logran entender su popularidad: en un mundo con bajos niveles de confianza, ¿por qué la gente prestaría atención a ruido inventado disfrazado de información?
La ironía es que resulta más fácil confiar en las fakes news. Son consistentes, simplificadas, coherentes y predecibles; todo aquello que los humanos buscamos cuando necesitamos consuelo.
El reto para todos nosotros reside en que, aunque es más fácil confiar a corto plazo, al final terminan decepcionando.
La confianza que nos ganamos mediante análisis complejos y consistentes de la realidad requiere más esfuerzo, pero tiene más valor a largo plazo.
¿Qué tipo de confianza estás vendiendo? ¿Y qué estamos comprando?
