Mi columna de este mes se las voy a presentar en dos partes para hablar de las dos verdades de lo que fue la Venezuela Tech Week. El primer set de verdades cómodas y optimistas que se dan entre la post euforia del evento, y la resaca o verdades incómodas que salieron a relucir de manera más sutil, que debemos ir atendiendo lo más pronto posible.
Las verdades cómodas bajo el foco principal
Las luces se apagaron, las tarimas se desmontaron y las fotos ya circulan por LinkedIn, Instagram, TikTok y hasta por el chat de Whatsapp de todas las abuelitas venezolanas. Tuvimos nuestra primera Venezuela Tech Week. Aplaudo el esfuerzo de los organizadores por poner el tema sobre la mesa, tratar de reunirnos a todos en un solo lugar y colocar a Venezuela en el mapa de nuevo.
Vinieron más de 600 invitados internacionales de 48 países, algo que llevamos años sin ver acá. Se difundieron docenas de noticias y entrevistas sobre la VTW a través de todos los medios, dejando saber que “Venezuela volvió al mapa”, mientras que en paralelo, se vivía la misma tragedia de hace años en otras páginas de la misma prensa. La compleja dicotomía en la que lamentablemente ya nos acostumbramos a vivir.
Los visitantes “bullish” (optimistas) vs. los conservadores
En las múltiples conversaciones que tuve en los pasillos durante esos días, me di cuenta de que, bajo el brillo del evento, hay una narrativa que se está forzando: la idea de que “Venezuela está lista”.
En una conversación en particular, me hablaron de que las oportunidades que veían eran innumerables y que sin duda el futuro de Venezuela es increíblemente prometedor.
Pero… la locha cayó cuando cierran diciéndome: “Sí, en 10 a 15 años las oportunidades para invertir acá serán grandiosas.”
Yo: “En 10 a 15 años?” (……..FLOP!)
Este comentario me hizo reflexionar y me obligó a sacarme los lentes color rosa que yo misma me había puesto, deseando que su comentario fuera más optimista, pero la verdad siempre depende de dónde la mires.
Así que, antes de ser positivista irracional ante lo que fue la VTW, prefiero ser realista porque todos merecemos tener las cosas en perspectiva para realmente ser esos competidores globales profesionales con los pies sobre la tierra que tanto se promocionó para recibir a nuestros invitados.
Creo mucho en los cambios que están por venir, pero sí, soy de las que entiende que existe una secuencia de hechos y pasos que se deben dar para que las inversiones extranjeras se aprovechen al máximo, tanto para los inversionistas como para los venezolanos, comenzando con algo tan sencillo como la infraestructura de servicios básicos, la recomposición del sistema educativo y la restitución de los vuelos internacionales que alguna vez tuvimos.
Pero fuera de eso, quisiera comenzar señalando algunas métricas que sí valen la pena tener en cuenta.
Las verdades cómodas y optimistas
Diría que para los invitados internacionales, de haberles preguntado, colocarían el “Net Promoter Score” bastante alto de lo que fue el evento.
Como se trata de data que no manejo, a vuelo de pájaro a través de conversaciones de pasillo y en RRSS, algunas opiniones que he podido recoger, en especial de Linkedin, me entusiasma mucho ver el saldo positivo de quienes nos acompañaron esa semana y me llevan a decir que el evento cumplió su objetivo.
- Algunos inversionistas están dispuestos a apostar temprano, a pesar de una marcada incertidumbre.
- Otros de los invitados internacionales me comentaron que volverían bajo sus propios medios.
- La VTW sí logró dirigir la mirada genuina de algunos inversionistas hacia Venezuela, a pesar de los bombos y platillos de este primer evento.
- La percepción sobre Venezuela está cambiando y la voz se está corriendo, según el número abrumador de posts en LinkedIn que he podido ver de todos hablando tan bien de nuestro país, nuestro talento y las oportunidades.
Si el momento para el evento ha sido el propicio o no, no lo sé, pero lo que sí veo es que queremos correr antes de saber gatear.
Para que esta Tech Week no quede como anécdota y realmente logremos consolidar este espacio para futuras ediciones, tenemos que dejar de aplaudir espejismos y hacer un verdadero “reality check” para enfrentar a los tres elefantes que viven en nuestra sala y son nuestra barrera actual para competir internacionalmente.
¿Cuáles son? Los invito a leer la segunda parte de mi columna: La resaca de la Venezuela Tech Week: Tres verdades incómodas sobre nuestro ecosistema.
Columna escrita por: Beatriz López, co-fundadora de Open English, co-fundadora de Itálicos.com, red social para la comunidad italiana en el mundo, Coach de inglés y mentora.
