Desde su lanzamiento en 2011, la Beca Thiel ha otorgado USD 200,000 a jóvenes emprendedores dispuestos a abandonar la universidad para dedicarse de lleno a sus ideas. El programa, fundado por el inversionista tecnológico Peter Thiel, ha generado más de USD 100 mil millones en valor comercial, con más de 11 unicornios creados por sus becarios.
Thiel ha sido crítico del sistema educativo tradicional, calificándolo como una “institución corrupta” que limita el potencial emprendedor. “La educación superior es la peor institución que tenemos. Para estos becarios excepcionales, ofrecemos una alternativa”, declaró en el comunicado oficial de la promoción 2025.
Casos emblemáticos: Figma, Scale AI y Mercor
Entre los casos más destacados se encuentra Dylan Field, quien abandonó la universidad con 19 años para fundar Figma, una plataforma de diseño colaborativo valorada en USD 40 mil millones. Tras su IPO en julio de 2025, Field alcanzó un patrimonio neto estimado en USD 5 mil millones, atribuyendo su éxito al tiempo y mentoría que le brindó la beca.
También figura Lucy Guo, cofundadora de Scale AI, quien dejó Carnegie Mellon para lanzar una startup de etiquetado de datos junto a Alexandr Wang. En 2025, la empresa fue adquirida por Meta en una operación que la valoró en USD 29 mil millones, convirtiendo a Guo en la multimillonaria más joven que se hizo a sí misma, superando a Taylor Swift.
Otro caso reciente es Mercor, plataforma de contratación basada en inteligencia artificial, fundada por Brendan Foody, Adarsh Hiremath y Surya Midha. La empresa alcanzó una valoración de USD 2 mil millones en febrero de 2025, impulsada por la creciente demanda de soluciones de reclutamiento con IA.
Un contexto que favorece alternativas
La Generación Z enfrenta una creciente desconfianza hacia el valor de los títulos universitarios. Con matrículas promedio de USD 38,270 al año y tasas de desempleo similares entre graduados y no graduados, muchos jóvenes optan por caminos alternativos. Según una encuesta de Indeed, el 38% de los egresados considera que sus préstamos estudiantiles han limitado más su crecimiento profesional que lo que su diploma ha aportado.
Thiel lo resume así: “Los jóvenes salen de la universidad con deudas que los encaminan hacia carreras bien remuneradas, pero que no ayudan a nuestro país”.



