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La mayor transferencia de riqueza de la historia ya comenzó y estará protagonizada por Millennials y Gen Z durante las próximas décadas, según proyecciones de consultoras especializadas. Hasta US$83.5 billones podrían pasar a estas generaciones a escala global, un movimiento que modificará la distribución patrimonial y planteará nuevos desafíos para quienes reciban esos recursos.
La dimensión de este cambio también alcanza a México, donde el patrimonio invertible mantiene una perspectiva de crecimiento respaldada por el aumento de personas con grandes fortunas. De acuerdo con el Global Wealth Report 2026 de Boston Consulting Group (BCG), para 2030 México contará con un mercado cercano a US$550 mil millones en activos invertibles.
El escenario coloca la sucesión patrimonial como un proceso que requiere planificación, debido a que conservar una fortuna familiar dependerá de decisiones financieras tomadas con visión de largo plazo.

Millennials y Gen Z frente al nuevo mapa de la riqueza
Las proyecciones citadas de Capgemini anticipan que Millennials y Gen Z recibirán hasta US$83.5 billones durante las próximas décadas, marcando un relevo generacional de gran magnitud. Este movimiento no solamente implicará recibir propiedades, inversiones o recursos financieros; también requerirá establecer mecanismos capaces de preservar el valor patrimonial entre generaciones. La transferencia de recursos deberá acompañarse de estrategias que permitan proteger el capital, adaptarlo a las necesidades de los nuevos herederos y mantener una perspectiva financiera sostenible.
México prepara un escenario patrimonial de mayor escala
El Global Wealth Report 2026 de BCG proyecta que México alcanzará cerca de US$550 mil millones en activos invertibles para 2030, impulsado principalmente por personas de alto y ultra alto patrimonio. Dentro de este escenario, la sucesión patrimonial adquiere mayor relevancia, pues el crecimiento de los recursos disponibles también demanda mecanismos para organizar su transferencia.

Entre los principales elementos que deberán considerarse dentro de este proceso se encuentran:
- Planeación fiscal, para anticipar las implicaciones asociadas con la transferencia patrimonial entre generaciones.
- Estructura de los portafolios de inversión, considerando cómo serán administrados los recursos después de la sucesión.
- Intereses de los nuevos herederos, que pueden requerir estrategias diferentes para conservar y hacer crecer el patrimonio.
- Acuerdos entre generaciones, necesarios para facilitar decisiones coordinadas alrededor de los recursos familiares.
- Visión de largo plazo, orientada a proteger el capital y mantener su capacidad de generar oportunidades.
El asesor financiero toma un papel estratégico
La sucesión patrimonial comprende aspectos que superan el ámbito legal. La planeación fiscal, las inversiones y las necesidades familiares deben ser consideradas conjuntamente. En este proceso, el acompañamiento de un asesor financiero especializado puede facilitar decisiones informadas y ayudar a establecer una estrategia para transferir los recursos.
Su participación también puede estar enfocada en anticipar posibles implicaciones legales y fiscales, además de facilitar acuerdos entre distintas generaciones involucradas. Más que limitarse a recomendar instrumentos financieros, el asesor puede acompañar la construcción de una estrategia destinada a proteger y hacer crecer el dinero familiar.

Del patrimonio al legado
El cambio generacional que protagonizarán Millennials y Gen Z colocará la sucesión patrimonial entre los principales retos financieros de las próximas décadas. La magnitud de los recursos involucrados evidencia la importancia de planificar con anticipación cómo serán transferidos, administrados y preservados entre generaciones. El objetivo final será que la riqueza familiar no solamente cambie de manos, sino que conserve su valor y continúe generando bienestar y oportunidades a través del tiempo.
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